Los Cafres 3Décadas: Una noche de sorpresas [CRÓNICA]

Después de una gira interrumpida por la pandemia, Los Cafres revivieron el amor con su público más fiel en Cajamarca y en Lima (el 07 y 08 de octubre respectivamente) en un show extendido por la celebración de su extensa carrera musical. 

En su larga trayectoria de más de 30 años y ser los pioneros del reggae roots en español, Los Cafres, banda argentina liderada por Guillermo Bonneto, descifró una nueva forma de este sonido tan característico y abriéndole camino en la escena latinoamericana. Durante este tiempo, han editado 14 discos, siendo 3 de ellos «Discos de Oro». Este año siguen promocionando su gira 3Décadas —acompañado de un álbum que salió en el 2019 «Volumen 1 de Hoy – 3Décadas» –  para celebrar treinta años de carrera artística por diferentes países. 

Foto: @mujeraudiovisual

Antes de llegar al Jockey Club, el señor Daniel –el taxista que me recogió– me deseó suerte para el concierto; bajé, caminé hasta la entrada pensando en que sería un día de primeras veces: veía por primera vez a Los Cafres y por primera vez iba a un concierto sola. Me quedé afuera antes de entrar para ver si pasaba algo. Habían personas bebiendo, otras desesperadas por adquirir entradas y, los infaltables, los infaltables revendedores. Recuerdo a uno de ellos ‘pulseando’ a un comprador: “Tú me das tu entrada de preferencial y me deberías 150 para la VIP”. Todo estaba ordenado, eso me sorprendió, ya que en simultáneo había otros eventos cerca del recinto. 

Me decidí por entrar. La fila era corta en los tres tramos y en el segundo me revisaron como de costumbre. Extrañaba esa sensación del ‘rebusqueo’ para encontrar algo en mis bolsillos; pasé al último tramo, hacía mucho frío o quizás eran los nervios, no lo sé, solo estaba emocionada por lo que iba a pasar esa noche; presente mi entrada y ya estaba adentro. Pasé por el sector preferencial y después de una vuelta ya estaba en vip, el calor del público era el mismo aunque sectorizado. Faltaba exactamente una hora para que empezara el show, me ubiqué y me quedé esperando.

Faltando media hora, comencé a hacerme camino con Claudia, una chica que acaba de conocer y que había perdido a su amiga que estaba más adelante –voy a mencionar a Claudia muchas veces, ya que ella era la más excitada de mi alrededor con todo el show que ocurría delante de nuestros ojos–. Estuvimos un buen rato caminando entre la gente para lograr estar más adelante y cerca al escenario, aunque mucha gente nos hizo sentir su incomodidad por inmiscuirnos entre la multitud y lograr mejores puestos que ellos. Lo cierto es que, a pesar de ello, el ambiente era festivo y sonaban fuerte por los altavoces clásicos de Gondwana, Inner Circle y Bob Marley mientras el público coreaba por todos lados. Nos volvimos a ubicar más adelante y esperamos.

Foto: @mujeraudiovisual

Nathaly –la fotógrafa de este medio y autora de las fotos espectaculares que acompañan esta crónica– me dio el alcance donde me encontraba ubicada, conversamos un poco y se dirigió al escenario. El show empezó con el furor del público que aclamaba la salida de Los Cafres. Inmediatamente después salieron a escena tocando su «Intro» y el «Medley Muia». La voz de Guille -vocalista de Los Cafres- llenó todo el Arena Perú con “La vida no espera, ni hace caso a caprichos” y el público tampoco esperó, empezaron los coros a sonar desde lo más profundo de sus pulmones en una sola voz. Continuaron con “Prefiero”, “Acto Salvaje” y un ‘dancing’ de Guille para continuar con “Amante Sol” y “Cómo ver?”.

Guille preguntó al público quienes tenían más de 40 años, pero pocos se atrevieron a levantar la mano y, los que sí las levantaron, fueron ovacionados: “Para usted amigo, para todos los vejetes presentes con la manito elevada…” y empezó a sonar “Hasta cuando”.

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Después de un par de canciones, sonaron las más deseadas por los fans: Claudia tenía la emoción en los ojos y en el corazón. Sonaron los primeros acordes y el público ya sabía de qué canción se trataba. Levantaron las manos mientras un coro multitudinario cantaba: «Aire, yo quiero una canción que me lleve a Marte». Manos y teléfonos alzados; cervezas, amor y mucha emoción. Después se levantaron las palmas y tocaron «Tus Ojos» donde al final un grito de emoción saltó en medio del silencio. Continuaron con «Barrilete», «I need», «Imposible» y «Una perla en mi vida», en esta última canción en especial el público prefirió, en su mayoría, guardar los móviles y alzar las manos en una señal de recibimiento de la melodía. Eso sí, no faltaron los bailes de Guille para cerrar la canción.

El show avanzó con «Brilla», «Llanura», «Flor de Potrero», «Órbita» y «Tu meta». La velada se puso en un mood romántico con mucha carga de amor amor y desamor, así, sonó «Sigo caminando, voy reconociendo mis rincones; busco tu reflejo, supe ser tu espejo y  yo ni sé qué soy». El sonido de los silbidos saltaban al son de «La Leña de la Risa».

Volví a mirar a Claudia, estaba tan emocionada y coreando todas las canciones, grabando para llevarse esos recuerdos que uno nunca olvida. Mientras avanzaban los minutos, sonaron «Momento», «Puedo», «Flaca Huella», «Dale!», «Hace Falta» y «De Mi Mente», con esta última canción Guille pasó a despedirse con un «¡Gracias!» y el público no dudó en pedir “Otra, otra, otra». La respuesta de Guille fue tan cortante como su salida del escenario: «Si ustedes no se van a casa, nosotros sí, ¡Gracias!».

Foto: @mujeraudiovisual

El show había terminado, pero la multitud no paraba de corear “Cafres, Cafres, otra, otra, otra”. Por mi parte, observé lo que ocurría: algunos se iban retirando tímidamente del lugar y otros seguían pendientes del escenario. Claudia me agarró la mano y me llevó hacia adelante, algo en el corazón de las personas les decía que el show aún no había terminado, incluso comenzó el cántico “Olé, olé, olé, olé, Cafres, Cafres…». Miré a Claudia, aún estaba emocionada y quería más, no quería irse sin escuchar algo más. Detrás de nosotras había una pareja, le tomé especial atención al chico; por una parte, se ‘quejaba’ que ya no tenía voz – «Tengo la garganta seca»– y por otra aclamaba “Guille, regresa». Cuando parecía que el staff estaba desinstalando todos los equipos en la pantalla apareció un «Gracias» y se revivió la emoción en el público –«Guille, Guille, Guille»–, luego apareció «Quieren más?», en este momento el público sabía que Los Cafres regresarían al escenario. 

Luego de un par de minutos sonaron las trompetas de «Secreto mío» mientras el público celebró el regreso de Los Cafres al escenario. Guille procedió a cantar «Toda esa fantasía que da el destino, el gran secreto mío es pura desnudez». Este último set continuó con «La Naturaleza», «Esclava», «La Flor», «Si El Amor Se Cae» y «La Receta», terminando esta canción Guille procedió a despedirse, de una manera más cálida, junto a la melodía: ¡Muchísimas gracias! ¡Muchas gracias Lima! ¡Arriba, arriba, arriba, arriba!.

El público disfrutó de los últimos momentos de Los Cafres en el escenario y terminó con un ¡Muchas gracias! Una foto del recuerdo, un apagón de las luces y terminó todo.

Foto: @mujeraudiovisual

Ahora sí sabíamos que el show había llegado a su fin. Salí a esperar a Nathaly por el sector de los baños, el camino se volvió difícil, pero llegué cerca del backstage donde ella se encontraba. Conversamos de que era la primera vez de ella fotografiando un escenario grande y el mío escribiendo sobre un concierto de tal magnitud: Nos acompañamos en la salida mientras seguíamos conversando; la salida no fue difícil, por mi parte pensé que íbamos a encontrar un cuello de botella al salir del Arena Perú, pero lo único congestionado fue el puente del Jockey que siempre se vuelve pequeño y angosto. La noche terminó allí, con un día de primeras veces. 

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