Vocalista de Los Tres quiere ser príncipe guachaca

Por Cristián Faúndes

Álvaro Henríquez visita Lima en la antesala de la producción del próximo disco de Los Tres. Aprovecha una pausa en la gira Rarezas con la que recorre el vecino país del sur. Viene a descansar y reencontrarse con amigos del Perú. También busca sonidos y melodías, tiene particular interés en la música criolla peruana. Tenía agendado tocar con la banda, pero el plan se postergó.

En entrevista con Rockachorao comparte apreciaciones y anécdotas sobre folclor, la música latina, antipoesía y un entrañable recuerdo, cuando fue detenido en Puerto Montt, por tomar alcohol en la calle.

Álvaro Henríquez, líder de Los Tres, es cantante, músico y compositor, uno de los más influyentes de la música chilena. Nos recibe en una pequeña sala de reuniones, al final de una larga hora de conversaciones con varios periodistas. A un costado, en la amplia sala de espera, un televisor exhibe la señal en vivo de un canal local, agitación en el centro de Lima. Era el mediodía del 7 de diciembre, no sabíamos qué podría suceder.

Cristián Faúndes: ¡Hola! Rock Achorao, venimos con todo. ¿Cómo están?

Álvaro Henríquez: Ah. Hola, ¿qué tal?

Reconoce mi acento sureño, compatriota. Este hecho tiene una inmediata consecuencia lingüística… en adelante comenzaríamos a hablar en “castellano chilensis”, de tipo coloquial, con nutrido despliegue de acepciones del vocablo más corriente y utilizado por los mapochos, aquel que se asocia con el huevo. Para evitar roche, lo expreso en código Condorito: h#@!

Nuestro entrevistado exhibe una cálida y amplia sonrisa. Luce barba descuidada, viste chaqueta y lentes azulados, como veremos, a tono con el color de su sangre, de nobleza guachaca. Saludo a Carolina, quien acompaña al artista desde el otro extremo de la mesa. Mientras recorro el trayecto de regreso para sentarme a la diestra del personaje oriundo de Concepción, indico que traje mis vinilos de la banda y que sería un honor que tuvieran su firma.

Segundos antes, saliendo del ascensor, me cruzo con Mijail Palacios, periodista que escribe entrevistas para el diario Perú21. Nos saludamos y al ver mi bolsa con vinilos de Los Tres, me pregunta: “¿Vienes como fan o como periodista?”. “Un poco de ambos”, contesto. Es que en el Chile de los años noventa nadie es indiferente a la banda. Marca un hito, no solo por su calidad musical y originalidad en las letras, sino además porque la agrupación redefine el rock nacional. En los ‘80s, Los Prisioneros son capaces de reflejar el contenido social de una generación marcada por la dictadura. En la década siguiente, Los Tres rescatan tradiciones musicales de expresión popular y lo plasman en código rock, con letras ingeniosas y ritmos originales, inspirados en la cueca y el jazz guachaca. En los últimos veinte años, Álvaro Henríquez forma la banda Los Pettinellis, acompaña a Los Prisioneros en presentaciones en vivo el año 2003 y reactiva Los Tres, en el 2006. Además, produce álbumes para Javiera y Los Imposibles y Los Bunkers, entre otros, y se hace cargo de la banda sonora de la película “Sexo con Amor”, entre otras.

CF: ¿Qué es la cultura guachaca?

AH: La cultura guachaca es la cultura de la imprecisión. Es la cultura del arrastre. Vale decir, si el pulso de la canción es así… [con un dedo golpetea la mesa, siguiendo un tiempo estable]. El guachaca lo toca así… [golpea con el dedo, pero ahora en forma inestable, retrasado al pulso]. Es más arrastrado, más pa’ atrás. Entonces eso viene de la cueca, del jazz guachaca, de la imprecisión. Porque la cueca no es [golpetea el ritmo clásico de la cueca en forma estable]. Sino que es [reproduce el ritmo de la cueca de una manera más libre y desestructurada, retrasada]. ¿Cachai? Como que va más pa’ tras. Entonces eso es la cultura guachaca, la cultura de la imprecisión.

CF: Buena, me chocaste con esta definición. ¿Y qué tan guachaca son Los Tres?

AH: Nosotros somos pfuta, los príncipes guachacas. Nosotros empezamos… o sea.

CF: ¡Príncipes! ¿A ver?

AH: Nosotros empezamos. O sea, nosotros cuando grabamos las cuecas en Miami [con motivo del Unplugged], Chile se volvió loco. O sea, tenemos sangre azul, digamos.

CF: ¿Azul?

AH: Azul.

CF: Ya, pero ¿por qué príncipes y no reyes de la cultura guachaca?

AH: Porque ya hay muchos reyes puh h*#&@n. Y son todos vacuna esos h*#&@!=s. El rey guachaca, pfuta eligen a cualquier h*#&@n. Yo quiero ser el príncipe.

CF: ¿Nunca te han postulado?

AH: No.

CF: Hay un desfile y toda la cuestión, con la reina guachaca y todo el cuento.

AH: No. Aparte que si me nominaran… yo no. Le diría a los h*#&@!=s: “no gracias”. Yo no hago estas cosas.

CF: ¿Es por un tema que el show va más allá de la música? ¿Lo tuyo es la música?

AH: Lo mío es la música.

CF: ¿No la tontera? ¡Ah!, eso lo dije yo.

AH: Y la corona y la h*#&@?a. Es súper vacío, es super bobo, encuentro yo.

CF: A propósito de eso, me llama mucho la atención que tú estás lleno de contenido. Justamente rehúyes de lo bobo, de lo que es el espectáculo propiamente tal [suena mi teléfono] Perdón, mi viejita me está llamando, porque está preocupada por la crisis en Perú.

AH: Oye sí. Esta la c@¿@?a.

CF: Sí, más o menos.

AH: Más o menos.

CF: Bueno, se nota que tienes una postura súper clara intelectualmente. Tu identidad está súper presente, y justamente, como que no comulgas con la bobería. Cuéntame, ¿cómo lo ves? Algo consciente, me imagino.

AH: Sí, lo que pasa es que no se trata de ser serio. Se trata de evitar ser un estúpido. Para hacer las canciones y para componer, ¿cachai? Yo creo que lo que está sonando ahora, por ejemplo. La música que suena en general es una h*#&@?a terrible. Te digo, es como una pandemia musical la h*#&@?a.

CF: ¿A qué le llamas pandemia musical?

AH: A los que hablan del “pásame tu paquete h*#&@n”, “menea el culo”, “que lindas tus tetas”. O sea, ¿qué onda esa h*#&@?a? Es como música para niños, para adolescentes.

CF: ¿Qué pasó con las letras bien elaboradas de las historias de Los Beatles?, por ejemplo.

AH: Siempre he tenido la teoría de cuando Shakira y Ricky Martin se hicieron famosos y fueron como los “representantes de los latinos”, yo dije: “aquí ganó el mal sobre el bien, cagamos”. Y así fue. Tal cual.

Risas.

CF: Pensé que venía una frase un poco más esperanzadora.

AH: No, no, no. Así fue. Así ha sido. O sea, ¿cómo pueden haber elegido a Enrique Iglesias como el latino más importante? Ándate a la ch*ch@. O sea, esa h*#&@?a no existe. Entiende, para mí, esa h*#&@?a no existe.

CF: Hay un toque comercial muy…

AH: Un toque comercial de mierda y de neoliberalismo apestoso.

CF: De cantidad de ventas, igual éxito.

AH: Exacto, exacto. No importa de lo que hable el h*#&@n. No importa lo que diga, da lo mismo. Sí hay cabros [‘muchachos’ en chileno] que a mí me gustan, como Kidd Tetoon, Marcianeke, que los escucho y me agradan. Creo que los tipos hablan de Chile, hablan de la contingencia, creo que es interesante. Pero el resto es basura. O sea, he visto una cantidad de h*#&@?@s. Pongo un canal especialmente para ver h*#&@?@s malas y pfuta que ponen h*#&@?@s. Me llenan el gusto.

Risas.

Puras h*#&@?@s malas.

CF: Vamos por el lado positivo. Las cuestiones positivas de hoy en día.

AH: Grupos…, mira yo le tengo harta admiración a un grupo chileno que se llama Patio Solar, grupo indie que es muy bueno, que ya van en su tercer disco, creo. Me gusta también los Niños del Cerro, otro grupo indie, y Los Animales También Se Suicidan

CF: Te gusta un poco la música depresiva, algo por ahí.

AH: Me gusta la música… es que la música que yo hago es melancolía eufórica.

CF: Pero no va por el lado de Ella Fitzgerald…que ella tocaba un blues alegre. Lo tuyo es melancolía eufórica que es un poco más…

AH: Melancolía eufórica, así.

CF: ¿Cómo defines la melancolía eufórica?

AH: Se define en sí misma.

CF: Ya…

AH: Melancolía eufórica, vale decir, una letra de repente media bajoneada, pero con música arriba, ¿cachai?

CF: Ah… me acordé… espero no.

AH: A ver.

CF: De una canción que produjiste, de la Javiera Parra.

AH: Sí.

CF: Que era sobre un accidente de tránsito, que tenía las patas al revés.

AH: Ah, sí poh: “Te Amo Tanto”.

CF: Eso: “Te Amo Tanto”.

AH: Esa canción es mía.

CF: ¡Claro! Es que esa describe…

AH: Esa describe, por ejemplo, la melancolía eufórica.

CF: Por favor, dile a nuestros lectores en qué consiste esa canción.

AH: Llega la mujer y encuentra su novio con la cara morada. Lo habían matado, lo habían dejado casi descuartizado. Esa es la historia de esa canción.

CF: Claro, pero la melodía es alegre y la música también es alegre.

AH: Y “Te Amo Tanto” parece una canción de amor, pero en realidad es media terrible.

CF: Es una tragedia.

AH: Sí, es tragedia, claro.

CF: O como una tragicomedia.

AH: Sí.

CF: Hay un tema de gore ahí también.

AH: También. Porque la cabeza al revés. O sea, es como “El Exorcista” [la película].

CF: O sea, también te inspiras en el cine.

AH: También me inspiro en el cine. Sí poh, claro.

CF: ¿Cuál sería una gran inspiración del cine tuya?, por ejemplo, ¿algún director?

AH: De cine, yo soy fan de Scorsese, todas las películas de gangsters que son geniales. Me gustan los hermanos Cohen también. Bueno, Raúl Ruiz, espectacular, un gran chileno. Siempre lo comparo con Arrau.

CF: Normalmente el rockero es rebelde. Normalmente.

AH: Sí, sí.

CF: Y se rebela en contra de la tradición, normalmente. En tu caso, y Cuti Aste y varios con quienes te has rodeado en Los Tres y también Los Pettinellis. Se ve que hay una admiración a la tradición y a los viejos cracks, que han hecho una música increíble, que además han hecho música poco reconocida y que además ustedes han ayudado a reflotar. Entonces, ¿cómo se ve esto de la rebeldía, pero con esta conexión a la tradición?, que se aprecia como algo súper fuerte. O sea, ustedes carretearon con Roberto Parra.

AH: Sí poh. Yo creo que eso fue… lo siento como bastante natural. El proceso de hacer cuecas, por ejemplo, y el ser rebelde, tiene todo que ver. Porque, por ejemplo, quién más que un rebelde tocaría cuecas en Miami, puh h*#&@n. ¿Cachai? Esa es la rebeldía.

CF: ¡Claro!

AH: Nadie. Entonces, ¿qué hago yo? Toco cueca, ¿cachai?

CF: Ya, que wena. Tu conociste también a Nicanor Parra, ¿no?

AH: Sí, claro.

El Nicanor decía: [imita su voz solemne, cuidando la pronunciación de cada letra] “es el cantante el que mejor pronuncia las sílabas, es el que mejor pronuncia las letras de sus canciones, por lejos”, así decía. Una vez llegué a su casa en la época de “Quién es la que viene allí”. (La canción del Unplugged) estaba como pegando y me dijo: “Alvarito. ¿Cómo le va?”. “Bien don Nica. ¿Y usted, cómo está?”. “Aquí -me dice- escuchando la canción que usted grabó. Esta canción ya se la saben hasta los pacos”, me dijo. Oye y efectivamente así fue. Una vez nos pillaron tomando en la calle en Puerto Montt. O sea, no en la calle, estábamos en la entrada del hotel tomándonos un… y de repente pasan los pacos [forma coloquial de llamar a los Carabineros] y pa’ entro. Nos fuimos a la comisaría. Terminé tocando “Quién es la que viene allí” con los pacos haciendo palmas y unas cuecas, con el Pancho. Nos detuvieron y después nos mandó a llamar el que estaba a cargo, y dije: “aquí cagamos”. Pero no, me dijo: “Oye, ¿me puedo tomar una foto con ustedes?”. Era fanático, así que… hay sus historias por ahí.

CF: ¿Algo de la antipoesía que haya llegado a tu…?

AH: Sí poh. Claro, los antipoemas. A mí me gustan. Yo soy fan de los Artefactos de Nicanor.

CF: ¿Alguno en especial?

AH: “El paso del tiempo”. Salen los lentes y abajo dice: “el paso del tiempo”. Hay mucho. Tengo el libro grandote ese de los Artefactos, fantástico, increíble. También “El rey Lear”, la traducción de rey a mendigo. La antipoesía, sí poh. La defensa de Violeta Parra también. Pfuta… “Dulce vecina de la zarzamora”, claro. El hombre imaginario, también, es para llorar a gritos de lindo.

CF: ¿Algo de eso que te haya inspirado en la composición?

AH: Totalmente, totalmente. De hecho, con don Robert, siempre hablábamos de lo mismo. Me decía: “Alvarito, cuando usted vea una cosa linda, por ejemplo -me decía-, en un riachuelo, de repente pasa una perlita, usted tiene que tomarla y sacarla”. Así es la música.

CF: No dejarla pasar.

AH: En el fondo es cómo uno se influencia y lo fusiona con su música.

CF: Un caso puntual, por ejemplo.

AH: Sí. “He barrido el Sol”. La letra es: “con mi voz de plata haré temblar…”, esa parte es totalmente don Robert. O sea, no sé si es exactamente lo que él escribió, pero eso es una cosa de don Robert. Y el solo de guitarra que hago yo en esa canción es como un tributo también a don Robert. Como él tocaba. Sí poh, “He barrido el Sol” partió como jazz guachaca.

CF: ¿Como jazz guachaca!

AH: Como jazz guachaca y después dije: “mejor hagámoslo un poco más rocanrolero, más rockabilly”.

CF: ¿Cuándo vamos a escuchar la versión jazz de “He barrido el Sol”?

AH: [Ríe] Puede ser este fin de semana.

CF: Podría ser, ¿ah?

AH: Se pueden hacer millones de cosas. Yo feliz.

En virtud de la contingencia, la tocata de la banda quedará para otra ocasión. Espero a la próxima entrevistar a Titae, el bajista que rompió los esquemas tocando rock con un contrabajo, en estudio y arriba de los escenarios. ¿Recordará aquella vez que le estreché la mano en un paradero de microbús, frente al Campus Oriente de la Universidad Católica, en Santiago? Cosas de guachacas, cosas de Los Tres. Éxito con la búsqueda de sonidos y melodías. Éxitos en la gira Rarezas en Chile.

Repasa aquí la música de Los Tres:

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