Impulsos aleatorios. Postales de la obra de Virus con Federico Moura.

Textos: Umberto Pérez

A pocos días del Festival Cordillera y antes de su esperado desembarco en Colombia, repasamos la historia de Virus y la figura de Federico Moura, determinantes en la historia del rock argentino.

A comienzos de los años ochenta y antes del regreso de la democracia a la Argentina, Virus desafió a la sociedad y al mismo rock con una apuesta hedonista rompiendo las ataduras de una música que se había tornado solemne cargando una misión de resistencia, necesaria durante la dictadura pero que comenzaba transformarse y a dejar atrás lo imbricado del progresivo en busca de liviandad y baile. La columna vertebral de la banda eran los hermanos Moura, Federico quien se desempeñó como líder, cantante y voz pública del grupo;  Marcelo a cargo de los teclados, y Julio de la guitarra; el baterista Mario Serra, el bajista Enrique Mugetti y el guitarrista Daniel Sbarra complementaban el cuadro.

 

En canciones como “Soy moderno, no fumo”, de su debut (1981), o “El banquete”, del álbum Recrudece (1982) reflejaban la necesidad absoluta de desmarcarse de lo que, hasta entonces los argentinos llamaban rock nacional. “El banquete” fue compuesta como una respuesta en rechazo a la invitación hecha a Virus para que participara en el Festival de la Solidaridad Latinoamericana organizado por el gobierno militar al que sí asistieron figuras de apellidos como Spinetta, Lebón, García, Gieco y Mestre. El tema apuntaba con sorna crítica y escepticismo la desfachatez del gobierno en plena Guerra de las Malvinas y un panorama social y político decadente, más aun, cuando la juventud y su música eran presa de la manipulación y el derroche en una dolorosa fiesta militar mientras otros jóvenes morían en el frente de combate.

Aunque los dos primeros discos de Virus resultaron innovadores, fue con Agujero Interior (1983) y Relax (1984) que alcanzaron una cota creativa considerable, unanimidad crítica por parte de la prensa y masividad. La llegada de la democracia a la Argentina, en 1983, trajo consigo el destape y la liberación después de siete años de represión. Y ahí estaban los Moura y sus amigos para retratar y cantarle a ese momento histórico y posibilitar otras formas de sentir la música.

En 1985 Virus grabó Locura un disco que, al igual que sus antecesores, contó con el aporte en todas las letras de las canciones del poeta Roberto Jacoby. Así como no se puede explicar a Virus sin la presencia y el brillo que emanaba de Federico, tampoco se puede hacer sin considerar a Jacoby, su coequipero; esas letras, cargadas de contenido sexual duro y explícito, sumadas a un formidable uso de cajas de ritmo y secuencias, hicieron que el cancionero de Virus pronto se impregnara en el ADN del rock local para transformarlo y propiciar así, el surgimiento de nuevos peinados ratos y hermosos mutantes, todos jóvenes, cansados de un repertorio ajeno pesado y fogatero. Un año más tarde, la consagración de Virus junto a sus fanáticos acontece en el estadio de Obras durante tres shows consecutivos los días 15,16 y 17 de mayo. El resultado y el testimonio es el álbum doble llamado simplemente Virus en vivo.

Esos conciertos en el estadio Obras Sanitarias demostraron que toda la energía que emanaba de Virus pasaba por un canal imprescindible, el quid de la banda era Federico Moura. Cantante excepcional -y quizás el performer más sofisticado de todo el rock argentino- se encargó de capitanear la nave de Virus en todos los aspectos; así, su desdeño por un rock viejo, músicas y las letras profundas, lo impulsaron, sencillez mediante, a darle forma a una obra exquisita y provocadora, incómoda para los músicos serios y una sociedad conservadora que se había camuflado detrás el velo de la dictadura. La invitación de Virus, desde el principio, fue, precisamente, a gozar de una libertad verdadera y al disfrute máximo de los placeres terrenales.

En 1987 la historia de Virus se partió en dos. En plena grabación del disco Superficies de Placer, Federico Moura enfermó de una neumonía que se fue complicando. Los médicos le sugirieron al vocalista hacerse una prueba para detectar la presencia de VIH, hasta entonces un virus desconocido. La prueba dio positivo. La noticia y el desenlace se reflejan en el sonido brumoso y la introspección de las letras del álbum. Sin embargo, el deterioro físico de Federico no amainó sus deseos de seguir creando y tocando en vivo junto a su banda. Federico Moura falleció por complicaciones del SIDA el 21 de Diciembre de 1988. Tenía 37 años y apenas alcanzó a participar en dos temas del álbum Tierra del Fuego (1989), un disco milagroso, si se quiere, por cuenta de su líder quien casi obligó a su banda a seguir trabajando en la grabación mientras él se extinguía.

Tras su muerte, su hermano Marcelo Moura ocupó su lugar como cantante principal más no como la fuerza gravitacional de una banda y una era del rock argentino, esculpida en deseo por Federico, Roberto Jacoby y todos los demás. Su estela brilló al instante en agrupaciones como Soda Stéreo, y más adelante Babasónicos, pero ninguna volvió a pintar de colores la bandera albiceleste argentina como lo hiciera Virus allá en los comienzos de los años ochenta.

 

Ese legado por fin llega a Colombia. La cita es en el Festival Cordillera, en donde Virus se presentará por primera vez en el país para conocer a viejos nuevos seguidores de sus canciones que aún le hablan a gente de todas las generaciones.

Boletos en: https://www.ticketmaster.co/event/festival-cordillera-2026