Hace unas semanas les advertimos por aquí que algo grande se estaba cocinando desde el subsuelo. El lanzamiento exclusivo en vinilo de «Rough and Twisted» bajo el alias de The Cockroaches funcionó como la primera estocada de guerrilla urbana de una banda que se niega a colgar los botines. Hoy, el misterio de los afiches setenteros y los códigos QR crípticos se devela por completo con la llegada de Foreign Tongues, el vigesimoquinto álbum de estudio de The Rolling Stones. Menos de tres años después del aplaudido Hackney Diamonds, Mick Jagger, Keith Richards y Ronnie Wood demuestran una vitalidad que desafía toda lógica biológica, entregando una colección de 14 canciones vigorosas que muerden con el mismo espíritu indomable, salvaje y eléctrico de sus años fundacionales.
Con más de ocho décadas a cuestas por integrante, la estrategia de comunicación de este lanzamiento ha sido una genialidad de doble filo diseñada para conectar extremos. Por un lado, el marketing de guerrilla apeló directo al corazón de los coleccionistas de la vieja escuela, reviviendo aquel mítico pseudónimo de 1977 con el que sus satánicas majestades daban shows secretos en clubes íntimos; una jugada nostálgica que, en esta parte del mundo, encendió las alarmas digitales desatando una ola de rumores sobre una posible e histórica residencia en Sudamérica. Por el otro, la banda ha decidido asaltar la modernidad, celebrando el estreno global con una fiesta masiva sobre el río Támesis y activando experiencias virtuales interactivas en Roblox para capturar a una generación de adolescentes que apenas empieza a descubrir por qué el rock and roll se escribe con «S» de Stones.
Registrado en tiempo récord en los Metropolis Studios de Londres, Foreign Tongues respira la frescura de un ensayo de garage gracias a la mano cómplice del productor Andrew Watt. El álbum se grabó concentradamente en menos de un mes, logrando la mayoría de canciones en una pulida primera toma, y guarda en su interior la presencia de Charlie Watts, cuya batería de sus últimas sesiones se escucha con fuerza en la vertiginosa «Hit Me In The Head». La química colectiva se potencia con un desfile de colaboradores que incluye a Paul McCartney, Steve Winwood, Chad Smith de los Red Hot Chili Peppers y un Robert Smith de The Cure que inyecta texturas inesperadas a toda la producción.
A nivel musical, el disco es un balance perfecto entre herencia y exploración, donde sencillos como «Jealous Lover» se tiñen de un soul elegante, mientras se dan el lujo de reinterpretar «You Know I’m No Good» de Amy Winehouse con una oscuridad bluesera fascinante, para luego cerrar el círculo perfecto homenajeando a su maestro Chuck Berry en «Beautiful Delilah». Arropado bajo una portada del pintor estadounidense Nathaniel Mary Quinn, Foreign Tongues demuestra que el fuego sagrado sigue intacto y que estamos ante un manifiesto de supervivencia absoluta. Súbanle el volumen, porque hay Stones para rato.
Para nosotros en esta parte del continente, el vínculo con los Stones va más allá de lo musical; su mítica llegada a Lima en 2016 dejó un recuerdo imborrable en el Estadio Nacional, y junto a fans de toda la región, seguimos cruzando los dedos para que anuncien su esperado retorno. Las alarmas se han vuelto a encender debido a que justo ayer aparecieron en las calles de Buenos Aires misteriosos afiches con la clásica lengua stone que lleva solo un cuarto de ella pintada, dejando el resto sin color. ¿Será esta nueva pista el anuncio definitivo de su regreso?
Escucha el álbum completo aquí:
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