Parker Willis y las preguntas que deja «Bloom»

Crecer tiene una banda sonora. A veces aparece en forma de una canción que recuerda una etapa, en una guitarra que acompaña una noche difícil o en una melodía que consigue ponerle nombre a algo que llevaba tiempo dando vueltas en la cabeza. Bloom, el segundo álbum de Parker Willis, se construye desde ese territorio. Sus diez canciones reúnen experiencias personales relacionadas con la ansiedad, los sueños, las relaciones, el fracaso y las inseguridades, formando un retrato íntimo de una banda que atraviesa un momento importante de su recorrido.

La música funciona como el espacio donde esas experiencias encuentran forma. Parker Willis se mueve entre el indie rock y el alternative rock, con guitarras que construyen buena parte del carácter del disco, bajos presentes y una batería que acompaña sus cambios de intensidad. The Strokes, Oasis, Arctic Monkeys, Radiohead y Fontaines D.C. forman parte de su mapa de referencias. En Lima, la banda ha ido llevando esas influencias hacia un lenguaje propio desde 2019, con una formación integrada actualmente por Tito, Dibu, Gianca, Raúl y Diego.

Dentro de Bloom aparecen diferentes maneras de mirar hacia adentro. “Shine” regresa a la infancia y al vínculo con el niño interior; “PLENTY” aborda la ansiedad y la depresión desde una experiencia personal; “Mission Failed” se detiene en el fracaso y sus consecuencias, mientras “Seahorse Drive” observa las exigencias que acompañan a quienes buscan construir una vida alrededor de la música. Las canciones están escritas en inglés, aunque las emociones que atraviesan el álbum pertenecen a un territorio mucho más amplio: sentirse perdido, perseguir algo que parece lejano, equivocarse y continuar.

Ese universo también se expresa en las imágenes que acompañan al disco. La fotografía de Facheritoz, la dirección de arte desarrollada junto a Dibu y el diseño realizado por el guitarrista recuperan texturas analógicas, fanzines y referencias visuales de finales de los noventa y comienzos de los dos mil. Daniel Luján estuvo a cargo de la producción, grabación, mezcla y masterización. Antes de que Bloom reuniera sus diez canciones, “Shine” ya había superado las 400 mil reproducciones acumuladas entre Spotify y YouTube y “PLENTY” había pasado las 80 mil. El álbum recoge ese recorrido y lo convierte en una obra que habla desde un momento concreto de Parker Willis: una banda que sigue encontrando preguntas mientras construye sus propias respuestas.

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