Lamentablemente, la noche siempre podrá más. Un largo tiempo encerrado, me llevó a re-descubrir la fiesta, con una de las producciones más picantes al nivel mundial, no había razones para perderme este día, con las horas de sueño correctas en mi cuerpo y una chela a lo largo del camino hacia Chorrillos, todo iba tomando esa forma que el destino mismo encasilla como piezas de lego, se aproximaba tremenda bomba, Adam Beyer, Korolova y un B2B que me comía de ansioso.

Club Cultural ya se siente como mi casa, ya reconozco su fría temperatura exterior y la acalorada carpa de donde viene la música -amaré eternamente las luces de los cerros amarillos, poético y contradictorio-, entrar con amigos siempre será lo mejor, la charla previa sobre la escena, chismes y comentar sobre los DJs de la noche no tiene precio, lo mismo al salir, pero con un veredicto, porque para criticar, no se necesita un título en raverología, o si?.
Llegar, ir al baño, comprar un par de aguas, esperar a los que faltan y bajonear por si hacía falta, ¡ahora sí! Listos, luego de una historia en IG para fantochear, ya teníamos frente a Nicolas Taboada y Victoria Engels con una actuación que no se inclinaba a ninguno de los dos, ni tan minimal, ni tan fuerte, esperé un poco más, pero durante todo su set, bailé, y sudé un poquito.

Korolova es de las DJs que conoce a su público, mandando besitos y haciendo corazones con las manos se ganó totalmente mi atención, quién pensaría que con esa ternura que inspira, devastaría con bajos potentes, líneas hipnóticas y atmosferas sanadoras, te llenaba el alma de esperanza, mágico en su totalidad. Para entonces, la noche ya estaba caliente, cuerpos que se mecían a ritmos no muy precisos, miradas al aire y gritos de locura, sobre todo muy agudos. Una chela cayó a pelo.

Para cuando papá Beyer entró, el ambiente se transformó, su acuchillada inicial fue poderosa, no esperó nada, tal vez tan poderosa como para que el sonido de una pataleada, de lo cual se recuperó como un maestro, qué grande. Así continuó, prolijo, detalloso, quirúrgico, como solo él sabría hacerlo, entre cuchicheos nos comentábamos que: “¡cómo no lo haría bien, es PAPÁ BEYER!”.
Aun así, la fiesta no es solo la música, son las cosas que pasan en ella, las actualizaciones, esas dudas que solo se te ocurren a mitad del show y sueltas libremente a tus amigos, miradas de complicidad, nuevas personas y hasta pleitos que un día más allá diremos, que divertido ser joven y disfrutar de la música, o al menos sentirte joven, por más edad que tengas.
El año va llegando a su fin y con él las últimas fiestas, salidas y aventuras junto a nuestra familia, a esos amigos que hicimos en la pista de baile, y aunque el 2026 ya nos depara una agenda apretada, con nuevas figuritas por escuchar, no olvidamos cada track que sentimos en el pecho. Hasta la próxima, lindo Resis!.
Una producción de Vastion Group.
Fotografías y vídeos por @rob_solve.
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