REEP Session: Este es mi… Rocanrol [CRÓNICA]

Salí de casa teniendo sensaciones inmanejables, como si acudiera al primer encuentro con un espacio sonoro donde podría ser feliz, una burbuja que aísla de una actualidad que cada vez siento, más, que no es la mía. Rafo Ráez & Los Paranoias hizo el ritual de lo no habitual que es cada uno de sus shows; Rafo cantó cubierto por una manta sobre la cabeza, pero oyéndose clarísima su voz en canciones que ya son parte del aire que respiramos, aunque de esa chica canela nunca respiré su transpiración. Luego bandas que alteraron la atmósfera haciéndonos participes de una ceremonia donde cada uno era su propio sacerdote; bailes, pogo, agites, cantos, sonrisas, abrazos amicales, besos envidiados entre parejas, compartir con otros cofrades en una mesa a oscuras, en suma, la vida en una noche sonora con la emoción de reencontrarse. Rostros frescos, novedosos, que me recordaron otros del yapasóelsiglopasadoyapasó, como aullaba el rockabilero N. Oleadas de nostalgia, presencias que ya no están más, olores, sudores, extinguidos, y esa mirada tan intensa que desearía que esté presente, pero, que nosédóndeestará o ese amigo al que pretendí colar a la fiesta pero que no llegó quiensabeporqué y… Aeropajitas atronando la noche con himnos del ayer para un auditorio para el que su, y mi propia presencia, es un guiño al pasado, aunque se canté todo el repertorio punki a voz en cuello como si fuera la canción de moda. Julito paseando por el local, sonriente, feliz, sintiendo que ese concierto es por él, por su sudor, sangre, lágrimas y bolsillos rotos sustentando una pasión colectiva. Acabó, ahí, para mí, una nueva sesión de REEP. A casa, a escribir, que los ojos se me hacen chinitos y espera una cama que de tan ancha y sola parece ajena.

Rafo Ráez | Fotos por El Wili

 

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