En Ica, DPOS se ha convertido en una de las bandas más representativas de su generación, gracias a una trayectoria construida entre escenarios, canciones y una relación honesta con su propia identidad. Sus letras conectaron con una juventud que buscaba nuevos referentes y temas de conversación, mientras el circuito emergente iqueño ofrecía el terreno para desarrollar una propuesta cada vez más reconocible. Después de consolidar una comunidad alrededor de sus canciones y presentaciones, DPOS presenta «O-Fender», un nuevo single de funk rock que recoge el desencanto con determinadas dinámicas de la industria y abre una etapa de exploración creativa para el grupo.
El salto a Lima amplió ese recorrido. Después de recorrer repetidamente el circuito emergente de Ica, DPOS llegó a una escena dispuesta a escucharla, acompañarla y compartir sus propias búsquedas. En paralelo, agrupaciones como 380, Maldito Antisocial, Claustrofóbicos, Jean Paul Medroa, Mi Mejor Amigo Scott, Lucy Pérez y Cometa a la Deriva han contribuido a una dinámica colectiva que conecta ciudades, públicos y proyectos. La circulación ocurre entre diversas escenas de Lima, Ica, Huancayo, Arequipa, Tacna, Oxapampa y otras ciudades, donde estas bandas comparten fechas, audiencias y colaboraciones. La labor de Tres Estrellas, con su catálogo de artistas, también ha sido importante para fortalecer esa rotación y generar nuevos cruces entre proyectos. En ese contexto, los llenos recurrentes y la llegada a festivales como Perú Independiente, Selvámonos y Rock Patrio permiten dimensionar el alcance que ha adquirido esta generación.
Con «O-Fender», DPOS lleva esa relación con la escena hacia un terreno mucho más incómodo. «Ya no quiero ser de la escena», canta la banda en uno de los versos centrales de la canción, casi planteando una ruptura verbal con un circuito del que forma parte y en el que también ha encontrado oportunidades para crecer. La canción dispara contra las apariencias, el respaldo por encima del talento y ciertas formas de validación que DPOS percibe alrededor de ese ambiente. Cuando cantan «son pura pose y se creen la cagada» o lanzan «le hablé a tu vieja y sé que está de acuerdo que tienes mucho apoyo pero poco talento», abandonan cualquier distancia diplomática. La ironía se convierte en confrontación y la escritura adquiere una franqueza poco habitual dentro de una escena donde músicos, promotores, gestores y públicos suelen compartir los mismos circuitos. Por eso «O-Fender» ocupa un lugar particular dentro de su repertorio. Es probablemente la mirada más crítica y directa que DPOS ha puesto sobre aquello que ocurre alrededor de su propia trayectoria. La paradoja resulta interesante. Mientras la banda crecía dentro de ese circuito, también acumulaba razones para cuestionar algunas de sus reglas, sus códigos y las formas de reconocimiento que lo atraviesan.
En lo musical, esa libertad encuentra una vía natural en el funk rock, un territorio cercano a DPOS desde hace tiempo. «Fukin Funky» ya mostraba esa inclinación, mientras sus improvisaciones en vivo han dejado espacio para desarrollar el groove, la interacción entre músicos y el juego espontáneo. «O-Fender» retoma esa faceta y la utiliza para sostener una canción frontal, inquieta y con bastante movimiento. El funk aporta elasticidad y actitud, mientras el rock mantiene la tensión necesaria para que la letra conserve su filo. Esa combinación también revela una banda que sigue probando posibilidades en lugar de encerrarse en una fórmula. Después de dos años sin publicar material nuevo, DPOS vuelve con una canción que parece hecha para abrir puertas hacia lo que viene, incluso cuando parte de su contenido consiste precisamente en cuestionar aquellas puertas por las que alguna vez quiso entrar.
El regreso de DPOS ocurre en una etapa donde la experiencia acumulada sobre los escenarios puede dialogar con una producción renovada. «O-Fender» abre la puerta a lo que el grupo viene preparando para 2027, con nuevos lanzamientos previstos durante los próximos meses. Queda por descubrir hasta dónde llevará esta libertad creativa a una banda que ha crecido entre Ica, Lima y las rutas que conectan buena parte de la escena independiente peruana. Por ahora, su nueva canción deja una idea bastante clara sobre el momento que atraviesan. DPOS ha conseguido formar parte de una escena que también se siente con la suficiente libertad para cuestionar.
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