Con cuatro décadas de trayectoria y la bandera del power metal flameando más alto que nunca, la leyenda alemana Helloween regresa a Lima este 9 de septiembre. En conversación exclusiva con Rock Achorao, el histórico bajista y miembro fundador, Markus Grosskopf, repasó la arquitectura sonora de su actual gira y los retos de sostener una banda de siete integrantes.
Más allá de la nostalgia, el músico reflexionó sobre los drásticos cambios en la industria musical, el secreto para mantener a raya los egos en un frente con dos cantantes estrella y la inigualable pasión del público sudamericano. Una entrevista sin filtros que demuestra por qué el gigante alemán sigue siendo una fuerza imparable en los escenarios del mundo.
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Lumeko: Hola, Markus. Somos Rock Achorao, una plataforma de medios de música de Lima, Perú. Para mí y para todo el equipo es un verdadero honor conversar contigo. Estarán tocando aquí en septiembre, así que es un gran privilegio tener este encuentro.
Markus: Gracias a ustedes. Un placer de tenerlos antes del show.
A ti por el tiempo. Como sabes, el show será el 9 de septiembre en el Anfiteatro del Parque de la Exposición.
¡Buenísimo! Justo el 21 de septiembre es mi cumpleaños, así que creo que voy a empezar a celebrar allá por adelantado. De hecho, ¡empiezo a celebrar desde ahora!
¡Eso es perfecto! Es un honor para Rock Achorao tener a Helloween, una de las bandas más importantes en la historia del metal. Para empezar: equilibrar un setlist que abarca más de 40 años de historia del power metal no debe ser fácil. ¿Cómo estructuraron la energía del show para combinar los clásicos legendarios con el nuevo material de la banda?
Nunca es fácil armar un setlist, y menos cuando estás preparando la celebración de 40 años. Tienes que incluir material muy, muy antiguo, de los primerísimos días, y al mismo tiempo asegurarte de llevar un poco de cada década.
¿Debe ser todo un dilema, tomando en cuenta que son cuatro décadas y teniendo novedades con sorpresas, suponemos?
Nunca es sencillo porque cada integrante tiene ideas diferentes. Pero al final del día hay que tomar decisiones. Logramos armar un gran show que junta los temas clásicos con un par de canciones nuevas que tenían que estar sí o sí. No podemos tocar la mitad del disco nuevo porque, aunque toquemos durante dos horas y veinte minutos, siempre quedan canciones afuera. Tampoco podemos tocar tres horas seguidas; simplemente no queremos hacer eso.
Seguro Markus, además que siempre es complicado complacer con el tiempo disponible para cada show.
Si. Tratamos de armar este repertorio pensando en dejar conformes a todos. Todavía quedan canciones que nos encantaría tocar, pero aún no hemos terminado: se viene otra gira después de esta, nos quedan varios años por delante y muchas más canciones por interpretar. Helloween no se acaba; mientras estemos aquí no habrá un final. Y si Dios me lo permite, seguiré estando acá por los próximos 10 o 20 años.
La banda es imparable, sin duda. Tiene todo el sentido del mundo buscar ese balance para mantener al público enganchado de principio a fin. Ahora, sobre la producción sonora: grabar con tres vocalistas principales requiere una ingeniería de mezcla compleja. ¿Cómo abordaron los arreglos y la mezcla para que cada instrumento y voz encuentre su propio espacio sin saturar las frecuencias?
Tampoco es un proceso fácil. Esta vez trabajamos la grabación con Charlie (Bauerfeind) y la grabación y mezcla con Dennis Ward. Metemos muchísima información en las canciones: hay capas de teclados, toneladas de guitarras encimadas y señales por todos lados. Si me preguntas a mí, para el próximo disco me gustaría intentar «estresar» un poco menos las canciones: quitar algunos teclados y simplificar un poco para que el oído pueda captar realmente lo que el tema necesita. Pero bueno, así fue como empezamos y es la forma en que nos gusta trabajar: metiendo muchísimos coros con una producción súper cargada.
Independientemente de la formación y cambios, la esencia se mantendrá como sigue siendo en todos los años de Helloween.
Quizá la próxima vez grabemos con Charlie y Dennis pero probemos a otra persona para la mezcla, solo para tener una visión distinta. Lo hemos estado conversando para intentar algo diferente el próximo disco, pero ten por seguro que seguirá sonando a Helloween. Cuando escribimos canciones, el sello de la banda siempre está ahí.
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Es fascinante ver ese proceso, y en la mezcla final se nota la precisión técnica y la calidez del sonido. Markus, hablando de la química interna: «Pumpkins United» comenzó como una reunión épica y terminó convirtiéndose en el presente orgánico de Helloween. A nivel personal, ¿cuál ha sido la clave para mantener esa gran química y dejar los egos fuera de la ecuación?
Bueno, trabajar con todos ellos no es fácil porque cada uno tiene sus propias ideas. Cuando hay que tomar una decisión, hay más gente opinando y diciendo disparates —como siempre hacemos—, pero el reto es descubrir cuál es el «mejor disparo». Queremos hacer un disco sensacional y no solo juntar buenas canciones. Todos tienen derecho a dar su opinión y componer como les gusta. La química es realmente buena. La clave de todo esto es que los dos cantantes se llevan de maravilla. Esto no funcionaría si hubiese una batalla de egos entre ellos, peleando por quién canta qué parte. Eso complicaría todo. Pero con Michael (Kiske) y Andi (Deris) no pasa eso: se entienden muy bien, se apoyan y se tienen mucho cariño. Eso hace que todo sea muchísimo más fácil, y le doy gracias a Dios por eso.
¿Y agrupar los cantantes y cuerdas? ¿Cómo manejaron ello?
Antes de concretar la idea de tener dos cantantes, los enviamos juntos a una isla en Tenerife, donde vive Andi. Mandamos a Michael allá no para hacer música ni para cantar, sino para sentarse a comer, tomarse un vino y filosofar sobre la vida, simplemente para ver cómo se llevaban. Fue una gran jugada. Ambas voces principales conectaron, se sintieron cómodos y estuvieron de acuerdo con lo que querían hacer a futuro con dos cantantes en Helloween. En cuanto a las guitarras, siempre tuvimos dos guitarristas y funcionaba muy bien. Sumar un tercero no lo hace más fácil; hay que definir quién toca las armonías y quién el ritmo, lo que nos exige ensayos muy pesados. Pero al final vale totalmente la pena: tienes a tres guitarristas increíbles, dos cantantes monstruosos y hasta Kai (Hansen) y Sascha (Gertsner) apoyando en los coros. Gracias a eso yo puedo relajarme, no cantar, concentrarme solo en el bajo y dejarle el micrófono a los que realmente saben cantar. ¡Es fabuloso para mí!»
Se nota esa camaradería real dentro de la banda. Markus, hoy en día el consumo de música está dominado por clips cortos y algoritmos en redes sociales. Sin embargo, los fans del metal siguen siendo fieles a los discos completos y a los temas largos. ¿Cómo ves el futuro del power metal en esta era digital tan acelerada?
La forma en que se promociona y se lanza la música es radicalmente distinta a cuando empezamos. Antes había un par de revistas y programas de radio que visitar; hoy hay miles de plataformas con las que haces entrevistas. Tienes que hacer sesiones de fotos y estar alimentando los medios todo el tiempo para estar vigente y no perderte del radar. Nosotros podemos hacerlo porque tenemos un fotógrafo que viaja con nosotros en la gira y sube contenido a internet, pero esto cuesta dinero. Para una banda que recién empieza y busca hacerse un lugar, probablemente no exista el presupuesto para eso.
En otras palabras, más acelerado y pendiente a comparación de varios años atrás.
Hoy las bandas jóvenes tienen que promocionarse sí o sí a través de Instagram, Facebook y todas esas plataformas para decirle a la gente: «Hola, esta es mi nueva banda y aquí estoy». Es muy duro. A Helloween lo ayuda el hecho de que ya nos conocen, pero empezar de cero hoy es complicadísimo. El modelo de conseguir un contrato discográfico está desapareciendo. Las bandas del futuro van a tener que promocionarse de forma independiente. Quizá nosotros mismos hagamos algo así cuando termine nuestro contrato actual. El problema para los nuevos es que tienen que financiar su propia producción esperando recuperar la inversión. Tienen que levantarse cada mañana pensando qué paso dar para avanzar un poco más. Si no juegas bajo estas reglas, simplemente no existes.
Coincido totalmente. O juegas bajo esas reglas o quedas fuera. Ahora, enfocándonos en tus 40 años de trayectoria como pilar en el bajo: mirando atrás a toda esta historia, ¿cuál dirías que es la línea de bajo o canción que te resulta más gratificante —o quizás más desafiante— de tocar en vivo hoy en día?
Tocar en vivo sigue siendo la parte más transparente de todo esto. Aunque las tecnologías de grabación, los monitores in-ear y la industria hayan cambiado drásticamente desde la época de las cintas de 24 pistas, el segundo en el que te subes al escenario es 100% real. Si cometes un error en ese preciso instante, se queda ahí. Pero mirar a la gente a los ojos e intercambiar energía con el público te da un impulso indescriptible. Esa energía que se crea entre tú y la audiencia en vivo jamás podrá ser reemplazada por ninguna máquina digital.
Pero Markus, si vamos al escenario, entiendo que la vibra debe ser igual, así tengamos grandes avances en la parte digital y tecnológica.
Si. Estar en el escenario se siente exactamente igual a como se sentía en los años 80; la emoción es la misma. La gente sigue viniendo a los shows con mucha pasión; algunos incluso lloran de la emoción, especialmente en Sudamérica, donde son profundamente emocionales y apasionados con la música que aman. Eso no va a cambiar ni en mil años: estás ahí, en el presente, mirando a la gente a los ojos. Eso es pura emoción.
Totalmente, maestro. Markus. Para terminar, ¿podrías enviar un saludo a los seguidores de Rock Achorao e invitar a todo el Perú al show del 9 de septiembre en el Anfiteatro del Parque de la Exposición?
¡Hola a todos! Habla Markus de Helloween, el destructor del bajo. Están en Rock Achorao y estaremos en Lima, Perú, este 9 de septiembre. Espero verlos a todos allí… ¡más les vale ir o estarán en serios problemas! Sé que irán. Un abrazo, mi amigo. ¡Muchas gracias y salud! (Markus bebiendo una cerveza bien fría en pantalla).
Prost (salud), como dicen en Alemania, mi amigo. Nos vemos en septiembre, Markus.
Sin duda, una cita imperdible con la historia del metal en la que el público peruano será testigo de una descarga atronadora de clásicos, energía pura y la vigencia intacta de una banda que se niega a envejecer. ¿Te lo vas a perder?

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