Desde las entrañas de la escena independiente chilena, Candelabro ha emergido como una de las propuestas más viscerales y comentadas de los últimos meses. Con una formación de siete músicos y un sonido que desafía las estructuras convencionales, la banda llega a Lima tras un paso incendiario por Lollapalooza Chile, donde su versión de «Ultraderecha» de Los Prisioneros se volvió viral por su potente carga política.
Conversamos con Matías Ávila, guitarrista de la banda, sobre su aclamado álbum Deseo, carne y voluntad, la crisis de las instituciones y la expectativa de pisar suelo peruano por primera vez.
Ver esta publicación en Instagram
Lumeko: Matías, «Deseo, carne y voluntad» ha sido elogiado por la prensa y les ha abierto muchas puertas, incluyendo festivales como Fauna Primavera y Lollapalooza. Como banda independiente, ¿imaginaron este alcance?
Matías Ávila: «La verdad es que uno nunca se lo espera, así que yo creo que a este punto no nos queda mucho más que estar agradecidos en verdad. Estamos muy agradecidos de que haya gente en Chile que le guste lo que hacemos, de que haya gente en Perú, en España, en México y en Argentina. Siento que es algo que, por cierto, tiene que ver con que hemos trabajado mucho en hacer nuestra música de la forma en la que más nos gusta a nosotros. Somos una banda donde los siete nos queremos mucho y también estamos muy pendientes el uno del otro. Eso también hace que la banda funcione de una forma muy especial y muy importante para cada uno de nosotros en nuestras vidas»
L: Es un disco profundo, arriesgado e íntimo. Es una obra íntima, compleja y que quizás no es tan fácil de procesar a la primera escucha. ¿Bajo qué contexto de sus vidas y de su entorno social o político fue concebida la idea de este álbum?
Matías: «Este disco ha estado gestándose durante dos años y medio, marcado por un contexto personal difícil debido a una historia familiar ligada al cáncer. Pero más allá de lo íntimo, la obra surge de una profunda crisis de confianza en las instituciones que afecta a nuestras democracias y que se ha convertido en tierra fértil para el surgimiento de populismos de extrema derecha en Latinoamérica. Ante esta desconfianza sistémica, buscamos musicalizar la pregunta sobre qué significa ser chileno, valorando nuestra cultura y esa capacidad tan propia del continente de levantarse con la rodilla en el suelo para tomar impulso desde los escombros».
L: Hay una estela muy profunda en esto ¿Ligado al catolicismo, pero fuera de lo convencional? Es decir, ¿más abierto?
Matías: «Si. Bajo una matriz espiritual ligada al catolicismo, pero con una visión mucho más amplia, el disco propone que una vida espiritual saludable no se encuentra necesariamente en la mirada conservadora de la Iglesia o en grandes templos, sino en actos cotidianos como dormir bien, abrazar a los padres y perdonarse. Es una revisión que busca conectar con nuestra generación a través de canciones de arreglos extensos y complejos, reflejando una espiritualidad que se vive en el cuidado de los amigos y el entorno más que en las instituciones tradicionales donde, a veces, más te alejas de Dios de lo que lo encuentras».
Ver esta publicación en Instagram
L: En Lollapalooza su postura fue directa al versionar a Los Prisioneros. ¿Se consideran una banda confrontacional? ¿El rock chileno debe ser siempre político?
Matías: «Nuestro mayor interés era que no pasara desapercibido lo que estábamos haciendo, utilizando los covers de Los Prisioneros porque su mensaje todavía resuena y nos invita a ser partícipes de nuestra realidad, entendiendo el país y el mundo en el que vivimos. Siento que en toda acción hay algo de político, desde las decisiones sobre qué música escucho hasta la manera en la que decidimos vivir; por ello, nos esforzamos por ser una banda honesta que dice las cosas que piensa sobre lo que ocurre en nuestro entorno. No obstante, soy ajeno al «debe ser» porque cuando te obligan no haces las cosas bien y, como profesor, no me gusta imponer mi pensamiento, pero sí invitaría a que la música incluya este componente para abrir diálogos en un mundo cada vez más caótico que requiere una pronunciación al respecto».

L: Hablando de realidades, en su canción «Pecado» mencionan mucho a la Estación Central. ¿Qué representa ese lugar para ustedes?
Matías: «Estación Central es un punto de Santiago donde las inmobiliarias construyeron guetos verticales y torres de viviendas indignas, sacrificando barrios residenciales por intereses puramente monetarios. Representa lo inescrupuloso que puede ser el sistema cuando ignora la falta de planificación urbana y el hacinamiento, una problemática constante donde nadie suele ver el fondo del asunto. En nuestra canción «Pecado», planteamos que Dios se encuentra precisamente en estas personas dejadas de lado por la sociedad, quienes a veces no tienen tiempo ni para pensar en una figura divina por sus condiciones de vida. Es un llamado a entender que esto no es represión poética, es una realidad gráfica de familias hacinadas; nuestra voz es importante para que la gente sepa lo que pasa en su propio país y evitar que nos sigan pasando por encima.»
L: Históricamente, Perú fue el primer mercado internacional para Los Prisioneros. Ahora ustedes llegan a una plaza que se ha vuelto clave para el indie chileno. ¿Por qué creen que Candelabro ha conectado aquí?
Matías: «Para serte súper sincero, es un misterio que espero responder precisamente cuando vayamos a tocar allá, pero sí creo que como continente tenemos más similitudes que lejanías. Siento que las distancias, cuando se trata de humanidad y cariño, se hacen nada frente a una línea geográfica; en mi caso, mi familia siempre ha estado muy rodeada de la cultura peruana y de verdad no sabíamos que lo que estábamos haciendo resonaba tanto allá. Qué mejor que llevarse esta grata sorpresa y conocer por primera vez, a través de la música, un país que nos causa tanto entusiasmo y felicidad.»
L: ¿Alguna banda peruana que tengan en el radar?
Matías: «Conozco a Mimo, me ha llegado por varios lados y el nombre es muy pegajoso. También a Los Membrillos, con quienes tocaremos. Soy de escuchar mucha música en vivo, así que espero recibir todas las recomendaciones posibles cuando esté allá.»
L: Finalmente, Matías, un mensaje para la gente de Rock Achorao y a quienes los esperamos en Lima este abril…
Matías: «¡Están todos invitados! No se van a decepcionar. ¡Nos vemos en el Centro de Lima! Ya no falta nada. Saludos y nos vemos, Lima.»
Yo se que esto también te gustará
-
Tragokorto celebra aniversarios de sus álbumes emblemáticos este 18 de abril en el Vichama Conciertos de Lima
-
“¿Cómo demonios los habría escuchado?»: John Lydon de PIL y su tajante respuesta sobre Los Saicos
-
TK vuelve a Sargento Pimienta este 24 de abril para viajar al pasado, presente y futuro
-
Preparen las mochilas: Selvámonos anuncia su regreso a Oxapampa este 27 y 28 de junio
-
El ruido que nos formó: El Cómodo Silencio De Los Que Hablan Poco vuelve a Lima para revivir una década de “Run Run”
