Rod Santos mira hacia sus propias historias en «La Perfecta Condición», su primer capítulo en solitario

Durante años, Santos Rojas ocupó el lugar del baterista en distintas agrupaciones, mientras sus propias canciones esperaban una oportunidad. Ese recorrido también lo llevó a escenarios de gran alcance, con presentaciones en festivales como Primavera Sound de Barcelona y Selvámonos. La experiencia le dio oficio, carretera y una perspectiva amplia de la música hecha en colectivo. Pero quedaba una inquietud pendiente. ¿Qué ocurriría si esas composiciones llegaban al público tal como las había imaginado? Bajo el nombre de Rod Santos, el músico limeño empieza a responder esa pregunta con «La Perfecta Condición», un EP de cinco canciones que recoge años de trabajo, desencuentros y decisiones postergadas. Su estreno permite conocer a un compositor que llevaba bastante tiempo preparándose para ocupar el centro de su propia música.

El origen de este repertorio tiene episodios bastante concretos. Algunas canciones fueron presentadas a bandas en las que Rod participaba como baterista, pero sus propuestas quedaron fuera. Al principio, aquellas negativas le pesaron como una forma de menosprecio. Con el tiempo, terminaron empujándolo a tomar otro camino. «Causa y Efecto», una de las piezas que ya conocíamos, permite acercarse a ese estado de ánimo. Su letra retrata una relación atravesada por el desgaste, las concesiones y la dificultad de reconocer cuándo alguien empieza a decidir por nosotros. La historia sentimental que sostiene la canción adquiere otra lectura al conocer las circunstancias de su escritura. Rod también estaba intentando recuperar el control sobre sus propias composiciones. Durante la pandemia y en medio de dificultades económicas, incluso llegó a considerar la venta de los derechos de algunas canciones. Que hoy formen parte de este lanzamiento tiene un peso particular. Aquello que estuvo cerca de quedarse en manos ajenas finalmente encontró salida bajo su propio nombre.

La canción que presta su título al EP lleva esa tensión hacia el terreno de las relaciones personales. «La perfecta condición» se dirige a una pareja del pasado y explora esa distancia entre la imagen que construimos de alguien y lo que termina ocurriendo cuando la convivencia deja al descubierto sus contradicciones. La idea de tener el poder de decidir por otra persona también aparece en la canción que cierra el repertorio, donde una supuesta intención de hacer el bien puede convertirse en una forma de control. El título reúne así dos dimensiones del proyecto. Por un lado, las experiencias afectivas que alimentaron sus letras; por otro, la necesidad de tomar decisiones sobre su propia carrera. Rod reconoce que el orgullo y el rencor acompañaron el proceso de composición. Ambos sentimientos dejaron rastros en las sesiones, desde determinados riffs de guitarra hasta arreglos de batería. Esa tensión le da al EP un trasfondo que va más allá de reunir canciones escritas en distintos momentos.

Musicalmente, Rod se mueve con soltura entre el rock alternativo, el indie rock y el pop. Las guitarras eléctricas conducen buena parte de los arreglos y encuentran espacio para desarrollar melodías reconocibles, mientras el bajo adquiere una presencia particular en cada canción. Se perciben afinidades con The Last Shadow Puppets, The War on Drugs y Catfish and the Bottlemen en el tratamiento de las guitarras y la construcción de las atmósferas. Gustavo Cerati aparece como una referencia importante en su manera de escribir. Esas influencias conviven con una propuesta que conserva un pulso directo y accesible, con atención a los detalles instrumentales. También resulta interesante el lugar que ocupa la voz. Después de tantos años detrás de la batería, asumir el rol de cantante implicó enfrentarse a una inseguridad propia. Durante la grabación llegó a preparar hasta tres versiones de algunos temas, elevando cada una un semitono, hasta descubrir que podía cantar en registros que al principio le parecían fuera de su alcance. Ese aprendizaje terminó modificando la forma en que entendía sus propias canciones.

El cierre de «La Perfecta Condición» deja una pista sobre lo que puede venir. Su fade out parece prolongar la escucha más allá de los últimos segundos y abre una puerta hacia la siguiente etapa de Rod Santos. El músico ya trabaja en un formato en directo que le permitirá cantar mientras toca la batería, además de alternar con la guitarra y el piano. La idea encaja con un proyecto concebido desde la versatilidad de alguien que ha pasado buena parte de su vida aprendiendo a tocar distintos instrumentos y componiendo para otras voces. Después de tantos años guardando canciones, Rod empieza a construir el espacio que necesitaban. Para quienes siguen las nuevas propuestas del pop capitalino, este debut merece atención. Todavía queda camino por recorrer, pero «La Perfecta Condición» ofrece suficientes motivos para seguir de cerca lo que haga a partir de ahora.

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