Autobús pierde la cordura, manda todo al carajo y estalla en «Perdón X Explotar»

Veinte años después, Autobús todavía puede permitirse cambiar de rumbo. La banda que alguna vez transitó por el rock alternativo y luego abrió espacio para el pop, la psicodelia, la canción de autor o la balada vuelve a mover sus coordenadas con La vida de ensueño, el disco que prepara para su próxima etapa. “Perdón x explotar” es el tercer adelanto de esa producción y ocupa un lugar particular dentro de lo que venimos conociendo. Toma una experiencia cotidiana y bastante incómoda como materia de canción. Perder la paciencia, decir algo de lo que uno se arrepiente y descubrir que el perdón llega cuando el daño ya está hecho.

La canción se queda precisamente en ese momento posterior al estallido. La rabia ya pasó, la discusión terminó y toca convivir con aquello que salió de nosotros. Piccini escribe sobre esa mezcla de culpa, vergüenza y necesidad de reparar que aparece cuando entendemos que también fuimos responsables de una situación que se salió de control. Resulta fácil reconocerse en esa escena porque la explosión rara vez comienza en el instante en que ocurre. Antes estuvieron el cansancio, las cosas guardadas, las palabras que decidimos callar y una acumulación que terminó encontrando una salida. El “perdón” del título llega tarde, aunque todavía conserva la posibilidad de recomponer algo.

La forma en que Autobús está construyendo este nuevo disco también habla de la etapa que atraviesa la banda. La composición y producción se gestionan dentro del propio colectivo que conforman sus integrantes, con Daniel Luján involucrado en la mezcla y producción y la participación de Nico Pestana, Gabriel Arévalo y Álvaro Santivañez en la instrumentación. Esa dinámica pone en evidencia una química desarrollada durante años de convivencia musical. En “Perdón x explotar”, esa coordinación se traduce en una canción que empieza contenida y va acumulando fuerza hasta desbordarse. La instrumentación acompaña el conflicto sin explicarlo por nosotros, dejando que la propia canción reproduzca esa sensación de estar llegando al límite.

La adultez de Autobús también puede escucharse en esa disposición a convertir una reacción incómoda en materia de escritura. “Divina canción” y “Brillando otra vez” ya habían mostrado otras zonas del próximo disco, mientras este tercer adelanto introduce una temperatura distinta. A estas alturas, la banda conoce demasiado bien sus posibilidades para quedarse atrapada en una fórmula. Su historia está llena de desplazamientos, pero también de una identidad que ha sabido sobrevivir a esos cambios. Mientras prepara la presentación de La vida de ensueño en La Noche de Barranco, el próximo 2 de octubre, “Perdón x explotar” deja una pregunta difícil de esquivar. ¿Cuántas veces hemos tenido que pedir perdón por algo que, en el fondo, llevábamos demasiado tiempo acumulando?