El viernes 26 de junio a las 8 p. m. presentarán «Canciones de Amor y Otros Demonios» en el Wachuma (Tambo de Belén 178, costado Plaza Francia)
Nadie sabe exactamente cuándo comenzó BoleroBlues Project. Porque ellos no funcionan como una banda convencional. No sigue calendarios de lanzamiento. No persigue tendencias. No parece obedecer a ningún manual de marketing musical. Aparece cuando aparece.
A veces alguien comenta que los vio tocando en un bar del centro. Otros aseguran haberlos encontrado una noche cualquiera en el más antiguo bar rockero de Surco. Algunos músicos hablan de reuniones interminables en una casa de Punta Hermosa que ya tiene nombre propio, ese lugar que los amigos han bautizado con título que parece salido de una novela: La Casa de los Músicos.
Las fotografías que circulan en sus pocas publicaciones suelen mostrar parrilladas, cumpleaños, guitarras apoyadas contra una pared, conversaciones largas y mesas rodeadas de amigos. De pronto, entre una reunión y otra, surge una canción nueva. Luego el silencio. Después otro tema en sus redes.
Como si la música fuera simplemente una consecuencia natural de seguir compartiendo la vida, pero con otro lenguaje.
Quizá por eso resulta difícil clasificarlos.

Son músicos veteranos, pero siguen comportándose como si estuvieran descubriendo todo por primera vez. Han participado en innumerables proyectos de la música peruana, grabaciones, escenarios y aventuras artísticas de varias generaciones. Sin embargo, cuando se reúnen bajo el nombre de BoleroBlues Project parecen regresar a un territorio más íntimo: el lugar donde las canciones nacen antes de pensar en lo circundante, en lo accesorio.
Algunos los llaman «los jóvenes dinosaurios». Otros hablan de ellos como una banda de culto. Alguien dio una definición que probablemente los describe mejor: música para músicos. No porque excluyan al público, sino porque las canciones parecen construidas desde el placer mismo de tocar, de escribir, de buscar acordes inesperados, de permitirse letras que todavía creen en la poesía, la ironía, la nostalgia y las contradicciones humanas.
En un tiempo dominado por las agendas y calendarios, BoleroBlues Project practica una forma casi artesanal de resistencia. Mientras el mundo corre detrás de los algoritmos, ellos siguen persiguiendo canciones y momentos memorables.
Y así, sin demasiados anuncios ni campañas, vuelven a aparecer. Tal vez por eso resulta difícil hablar de ellos como una banda. Son más bien una reunión persistente; una conversación que lleva años ocurriendo. Un pacto silencioso entre músicos que han recorrido demasiados escenarios para seguir creyendo en las “fórmulas” del éxito. Han atravesado épocas enteras de la música peruana. Sin embargo, cuando se reúnen parecen olvidar toda esa experiencia para regresar a una pregunta elemental: ¿Y si la canción fuera suficiente?
No buscan responderla. La siguen habitando. Por eso sus apariciones tienen algo de acontecimiento secreto. Quienes los escuchan saben que quizá pasarán meses antes de volver a encontrarlos sobre un escenario. Y quizás allí radique parte de su encanto. Mientras el mundo insiste en exhibirse, ellos continúan retirándose hacia el único lugar donde parecen sentirse realmente cómodos: Las Canciones y los Bares. Y a esa obstinada costumbre de seguir haciendo música como si el tiempo no existiera.
El viernes 26 de junio a las 8 p. m. presentarán «Canciones de Amor y Otros Demonios» en el Wachuma (Tambo de Belén 178, costado Plaza Francia), una nueva estación dentro de un recorrido imprevisible que mezcla bolero, blues, bossa nova y canción urbana con historias que hablan de la ciudad, de la memoria y de esas emociones que no suelen caber en los formatos de moda. Va como invitado especial el querido cantautor Piero Bustos.
Después de esa noche, estos Jóvenes Dinosaurios seguramente volverán a desaparecer. Hasta que una nueva canción, una nueva reunión o una nueva historia los traiga otra vez de regreso. Y eso es lo único previsible.
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