Los hermanos Omar y Franco Oriondo -menta y corazón de Plutonio de Alto Grado– han consolidado una de las apuestas más arriesgadas y valientes de la escena peruana reciente. Su mudanza a la Ciudad de México representó abandonar la comodidad del circuito limeño para insertarse en una industria gigante que exige evolución constante. Esta etapa en el extranjero les permitió absorber influencias distintas y profesionalizar su propuesta bajo el amparo de estudios legendarios como Panoram. El grupo peruano logró hacerse un espacio propio en carteleras importantes junto a referentes del género alternativo, demostrando que la perseverancia rinde frutos tangibles cuando existe una visión clara de crecimiento artístico.
Su reciente sencillo titulado «Azul» marca el inicio de una faceta enfocada en la nostalgia y la madurez compositiva. La pieza se aleja de las estructuras convencionales del rock bailable para abrazar una estética retro inspirada en la década de los setenta. El uso de sintetizadores analógicos y capas de guitarra crea una atmósfera melancólica que envuelve la voz de Omar, transmitiendo una honestidad emocional que conecta rápido con quien escucha. Esta entrega funciona como el primer vistazo de su cuarta producción discográfica, evidenciando un control total sobre su identidad actual tras años de búsqueda y experimentación en el mercado azteca.
La alineación de la banda se fortalece con la integración oficial de Andrés Reyna y Rassiel Cárdenas, músicos que aportaron solidez al proyecto durante el exitoso tour de ‘SATÉLITE’. Durante el 2025, este álbum recibió elogios constantes de la prensa y permitió que los Oriondo recorrieran diversas ciudades de México y Perú con presentaciones que agotaron entradas. El grupo se posiciona como una de las pocas bandas de indie rock nacional en lograr este recorrido, actuando como verdaderos embajadores que ponen la música peruana en el radar latinoamericano. Los hermanos avanzan haciendo camino al andar y consolidan una presencia internacional que antes parecía lejana para el rock independiente de su país.
El videoclip de este lanzamiento complementa la experiencia sensorial mediante una propuesta visual cinematográfica que refuerza el sentimiento de separación y añoranza. La dirección de Alberto Fernández logra capturar esa nueva estética retro que define la etapa actual de los músicos, alineándose perfectamente con el concepto sonoro del sencillo. Este soporte audiovisual reafirma el cuidado que el proyecto otorga a su imagen, buscando siempre un estándar competitivo que resalte en las plataformas digitales. La producción refleja un nivel de detalle que solo se alcanza cuando existe una madurez artística plena.
Plutonio de Alto Grado planea extender su alcance hacia Argentina, Chile y Colombia durante los meses siguientes, llevando este nuevo repertorio a rincones donde el indie rock en español mantiene una base de seguidores leales. La banda atraviesa un momento de plenitud creativa mientras terminan de dar forma a los temas que compondrán su siguiente larga duración. Esta canción circula ya en plataformas digitales como el reflejo fiel de dos hermanos que prefirieron la incertidumbre del movimiento antes que el estancamiento.
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